Por Laura Podio, psicóloga y artista plástica, fundadora del Método PODIO y de la Escuela de Arte Curativo
En pocas palabras. No, no hace falta saber dibujar para hacer arteterapia. Un estudio de la Universidad de Haifa comparó pintar con pasteles al óleo y pintar en una tablet digital después de un momento de estrés, y encontró que ambas formas de crear reducen la ansiedad por igual, sin importar la técnica ni el resultado estético.
¿Por qué tantas personas no se animan a empezar?
¿Cuántas veces pospusiste la idea de pintar, de dibujar, de sentarte con papel y color, solo porque pensaste que ibas a hacerlo mal? Esa pregunta la escuché de cientos de alumnas a lo largo de más de treinta años dando clases, y casi siempre viene acompañada de la misma frase: a mí no me va a salir como en las fotos. Durante mucho tiempo respondí desde la experiencia y desde la intuición, contando lo que veía suceder en cada taller cuando alguien se animaba a soltar esa exigencia. Hoy puedo responder también desde la evidencia, porque un estudio reciente midió exactamente esa pregunta, y el resultado confirma algo que sostengo desde el primer día del Método PODIO.
Lo que encontró la ciencia sobre el material y la sanación
Un equipo de investigación de la Universidad de Haifa, en Israel, quiso entender si el material con el que alguien crea cambia el efecto que ese proceso tiene sobre su cuerpo y su mente. Para eso, reunieron a 48 mujeres adultas, les generaron un momento de estrés de forma controlada, y después las invitaron a hacer arte durante 45 minutos: a la mitad les dieron pasteles al óleo y papel, y a la otra mitad, una tablet digital con lápiz óptico (Halbrecht-Shaked, Czamanski-Cohen y Sion, 2026, Behavioral Sciences, 16(5), DOI: 10.3390/bs16050645). Midieron ansiedad, emociones y hasta el nivel de cortisol en la saliva de cada participante, antes y después de la consigna.
El resultado fue contundente: las dos formas de crear redujeron la ansiedad de manera equivalente, sin ninguna diferencia significativa entre el grupo que trabajó con material tradicional y el que trabajó con tecnología digital. Ni la textura del pastel, ni la precisión de la tablet, ni el resultado final de cada obra, determinaron el efecto sobre el bienestar de quien la hizo. Lo que sí determinó ese efecto fue, sencillamente, haberse permitido crear algo propio durante esos 45 minutos.
Lo que esto significa para vos, si nunca dibujaste
Esto tiene una consecuencia enorme para quien todavía no se anima a empezar. Si el material no cambia el resultado terapéutico, entonces tampoco lo cambia tu nivel de destreza previa, ni haber ido a Bellas Artes, ni saber mezclar colores con precisión técnica. Lo que activa el proceso de sanación no es la calidad estética de lo que producís, sino el acto mismo de crear, sostenido en el tiempo y acompañado de una intención. Es algo que repito en cada clase del Método PODIO: si no se disfruta, no sana, y el disfrute rara vez aparece cuando estamos midiendo cada trazo contra una imagen perfecta que tenemos en la cabeza.
En la Escuela de Arte Curativo trabajamos con esa premisa desde el inicio: no se trata de aprender técnica antes de poder sanar, sino de animarte a jugar, no a juzgar, y dejar que el proceso creativo haga su trabajo mientras la técnica se va afinando, si es que en algún momento te interesa afinarla. Las mujeres que llegan a nuestros talleres presenciales y online casi nunca tienen formación artística previa, y eso nunca fue un obstáculo para que el color, el mandala o la pincelada les devuelvan calma, claridad, o un poco de las dos cosas a la vez.
Esta pregunta también atraviesa a quienes se están formando para acompañar procesos creativos de otras personas: coaches, terapeutas holísticos o profesoras de talleres de arte, un perfil al que en la Diplomatura Profesional en Arte Curativo (DIPAC) llamamos avatar profesional. Para ellas y ellos, esta evidencia respalda algo central en su propia práctica, porque pueden proponer arteterapia a través de medios digitales sin que eso reduzca el efecto terapéutico, ampliando así las posibilidades de trabajo a distancia o con personas que se sienten más cómodas frente a una pantalla que frente a un papel en blanco.
Si veías la falta de talento como una barrera para empezar, esta evidencia te invita a correr esa barrera de lugar. Lo único que hace falta es un espacio, un rato disponible, y la decisión de sentarte a crear con lo que tengas a mano: un cuaderno y lápices de colores alcanzan tanto como un caballete completo. El resto, como demuestra este estudio, lo hace el proceso, no el material.
Preguntas frecuentes
¿Hace falta saber dibujar para empezar arteterapia?
No. Un estudio de la Universidad de Haifa (2026) mostró que el material y la técnica no determinan el efecto terapéutico del arte: lo que importa es el proceso de crear, no el resultado estético ni la destreza previa.
¿La arteterapia digital funciona igual que la tradicional?
Sí. El mismo estudio comparó pintar con pasteles al óleo y pintar en una tablet digital, y encontró reducciones de ansiedad equivalentes en ambos grupos, sin diferencias significativas entre las dos modalidades.
¿Qué materiales necesito para empezar a hacer arteterapia en casa?
Alcanza con lo que tengas a mano: un cuaderno y lápices de colores son suficientes para empezar. Lo esencial es sostener un espacio regular para crear, más allá del material elegido.
Si esta lectura te dejó con ganas de volver al color y a la creación, en la Escuela de Arte Curativo vas a encontrar cursos y formaciones para seguir explorando este camino desde el arte.
Sobre la autora: Laura Podio es psicóloga y artista plástica, con más de 30 años de trayectoria. Es fundadora del Método PODIO y de la Escuela de Arte Curativo.

