Por Laura Podio, psicóloga y artista plástica, fundadora del Método PODIO y de la Escuela de Arte Curativo
En pocas palabras. Sí, el arte ayuda con la ansiedad, y no solo porque te distrae. Un estudio de la Universidad de Duke comparó pintar con una actividad activa sin creación, y encontró que solo pintar redujo la ansiedad de forma medible, con mayor compromiso cognitivo y respuesta fisiológica.
¿Pintar calma porque distrae, o por algo más?
¿Qué es exactamente lo que te calma cuando te sentás a pintar: el hecho de estar ocupada, de moverte, de dejar de pensar en lo que te preocupa, o hay algo más específico del acto de crear? Esta pregunta me la hicieron muchas veces a lo largo de mi carrera, generalmente formulada como una duda razonable: ¿no será que cualquier actividad me distraería igual? Durante años sostuve, desde la experiencia acumulada en el aula, que crear tiene un efecto distinto al de simplemente mantenerse ocupada, y hoy existe un estudio que puso esa intuición a prueba de forma rigurosa.
El experimento que separó «estar ocupada» de «crear»
Un equipo de investigación de la Universidad de Duke, en Estados Unidos, diseñó un experimento pre-registrado para aislar el efecto específico de la creación artística. Compararon dos grupos: uno realizaba una tarea de pintura, y el otro, una tarea de control igual de activa pero sin ningún componente creativo, cuidando que ambas implicaran un nivel de movimiento físico similar (Bellaiche, Lihardo, Williams, Chaffee, LaBar y Seli, 2025, iScience, 28(6), 112543, DOI: 10.1016/j.isci.2025.112543). De esta manera, cualquier diferencia entre los dos grupos no podía explicarse por el simple hecho de estar entretenida u ocupada.
El resultado mostró que solo la tarea de pintura produjo una reducción selectiva y medible de la ansiedad, acompañada de un mayor compromiso cognitivo y de una reactividad fisiológica más marcada que en la tarea de control. No alcanza con estar activa ni con distraerte de lo que te inquieta: hace falta el acto específico de crear algo propio para que aparezca ese efecto regulador sobre la emoción. Esta distinción, que puede parecer sutil, cambia por completo la forma en la que pensamos el rol del arte dentro de un proceso de bienestar emocional.
Por qué esto importa para tu práctica creativa
En mis clases explico esto con una imagen simple: no es lo mismo tejer sin mirar, mecánicamente, mientras la cabeza sigue dando vueltas, que elegir un color, decidir una forma, y ver aparecer algo que antes no existía sobre el papel. Esa decisión activa, esa autoría sobre lo que se está creando, parece ser el ingrediente que ninguna otra actividad, por más activa que sea, logra replicar de la misma manera. Es una de las razones por las que en el Método PODIO insistimos tanto en sostener una práctica creativa regular, más allá de mantenerse simplemente ocupada con otra tarea cualquiera.
Para quienes se dedican profesionalmente a acompañar procesos de bienestar, ya sea desde la psicología, el coaching o los talleres de arte terapéutico, esta evidencia ofrece un argumento sólido frente a la pregunta de por qué elegir el arte y no cualquier otra actividad recreativa. La creación artística no es intercambiable con otras formas de mantenerse ocupada, porque involucra un tipo de compromiso cognitivo y emocional que parece tener un efecto propio sobre la regulación de la ansiedad, algo que profundizamos en la formación de la Diplomatura Profesional en Arte Curativo (DIPAC).
Recuerdo con claridad los primeros años dando clases, cuando notaba que las alumnas que llegaban agotadas después de un día largo salían del taller con otra energía, distinta a la que traían después de simplemente mirar una serie o dar una vuelta a la manzana. En ese momento no tenía forma de demostrarlo con datos, solo la certeza que da la observación sostenida durante años frente a las mismas personas, semana tras semana. Hoy, este tipo de estudios empieza a poner en palabras técnicas lo que la práctica venía mostrando desde hace tiempo.
La próxima vez que alguien te pregunte para qué sirve realmente sentarte a pintar, ya tenés una respuesta que va más allá de la intuición. No se trata de distraerte de lo que sentís, sino de darle una forma nueva a eso que sentís. Esa forma nueva, sostenida con constancia y sin la presión de un resultado perfecto, es lo que parece regular tu ansiedad de un modo que ninguna otra distracción reemplaza del todo.
Preguntas frecuentes
¿El arte realmente ayuda a reducir la ansiedad?
Sí. Un estudio de la Universidad de Duke (2025) comparó pintar con una actividad activa sin creación, y encontró que solo pintar produjo una reducción selectiva y medible de la ansiedad.
¿Cualquier actividad que me mantenga ocupada tiene el mismo efecto que pintar?
No, según ese mismo estudio. La actividad de control, igual de activa que pintar pero sin componente creativo, no produjo la misma reducción de ansiedad, lo que sugiere que el acto específico de crear tiene un efecto propio.
¿Cuánto tiempo hay que dedicarle a una actividad creativa para notar el efecto?
Los estudios sobre artmaking y ansiedad suelen usar sesiones de entre 20 y 45 minutos para observar cambios medibles en el estado de ánimo y la respuesta fisiológica.
Si esta lectura te dejó con ganas de volver al color y a la creación, en la Escuela de Arte Curativo vas a encontrar cursos y formaciones para seguir explorando este camino desde el arte.
Sobre la autora: Laura Podio es psicóloga y artista plástica, con más de 30 años de trayectoria. Es fundadora del Método PODIO y de la Escuela de Arte Curativo.

